El finiquito: lo que se te debe, sin importar por qué te vas
El finiquito es el pago de las prestaciones que ya generaste durante tu relación de trabajo y que quedan pendientes al momento de terminarla. Te corresponde siempre, sin importar si renunciaste, te despidieron o el contrato simplemente llegó a su fin. Normalmente incluye:
- La parte proporcional del aguinaldo del año en curso.
- Los días de vacaciones proporcionales al tiempo trabajado en el periodo actual.
- La prima vacacional correspondiente (mínimo 25% sobre el pago de esas vacaciones).
- Salarios u otras prestaciones pendientes de pago, si las hubiera.
La liquidación: lo que se agrega cuando hay un despido
La liquidación incluye el finiquito, pero además agrega una indemnización que solo aplica cuando la relación de trabajo termina por un despido. En una relación de trabajo por tiempo indeterminado, esa indemnización generalmente consiste en:
- 3 meses de salario (indemnización constitucional).
- 20 días de salario por cada año de servicio prestado.
- La prima de antigüedad (12 días de salario por año de servicio), que en un despido aplica sin importar cuántos años llevabas trabajando.
En resumen: si renunciaste, en principio solo te corresponde el finiquito (salvo la prima de antigüedad, que se agrega si tienes 15 años de servicio o más). Si te despidieron, te corresponde el finiquito más la indemnización de la liquidación.
¿Por qué esto importa si ya te ofrecieron una cantidad?
Es común que un empleador ofrezca "el finiquito" cuando en realidad hubo un despido y correspondería una liquidación completa —o que la cantidad ofrecida no incluya todos los conceptos que ya generaste. Antes de firmar cualquier documento, vale la pena calcular tu caso y, si tienes dudas, revisarlo con un abogado.